1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (15 votos, promedio: 2,40 de 5)
Cargando ... Cargando ...

24.03.09 PTT

Ana acababa de nacer, la miré detenidamente y aliviada pensé que era exactamente como la habíamos programado, los ojos, la boca, la estructura ósea. Pinché su dedo con el geoanalyser que en segundos confirmó su perfecto genoma. Esta vez su padre no pondría impedimento a que nos la quedásemos. De todas formas, por prudencia y para evitar disgustos por encariñarme anticipadamente se la dejé a Nana, el androide-abuela que nos regalaron cuando decidimos diseñarla y me fui al centro, tenía cita con el escultor corporal para el cambio de nalgas y de aprovecharía para encargar una ampliación de memoria sensitiva, al menos un par de teras para querer a Ana como se merecía. Otra vez estaba encariñada antes de tiempo, cruce los dedos y pensé que sería inteligente reforzar la suerte con una suculenta ! cena. Abriremos una botella de agua, la ocasión y yo bien lo mereciamos. Agua, cuanto tiempo.

Etiquetas: